Recientemente hemos conmemorado el día mundial de la salud mental, cuya celebración anual iniciada por la WFMH (World Federation for Mental Health) se realiza cada 10 de octubre desde 1992, con el objeto de crear conciencia sobre la necesidad de prestar atención a esta área tan importante de nuestra vida.
Si bien es un tema que, en la actualidad, se ha venido abordando con naturalidad, todavía se perciben algunas resistencias relacionadas con la creencia de que la psicología/psiquiatría es “para locos”. Por lo que quizás sea conveniente revisar la pregunta de: ¿qué entendemos por SALUD?
En el preámbulo de su Constitución, la OMS (1946) define la salud como: «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Nótese que esta noción no se limita al hecho de tener o no una anomalía, sino que conecta con otras áreas de la vida que producen bienestar.
En este orden y dirección podemos decir que para atender nuestra salud no hemos estar necesariamente enfermos, sino que podemos cultivarla como una forma de desarrollo personal, de conexión con aquello que nos hace sentir plenos o nos hace experimentar felicidad.
Una puerta de entrada para iniciar este camino puede ser el del autoconocimiento pues de acuerdo con Marian Rojas “para estar bien con los demás primero debemos estar bien con nosotros mismos”, deteniéndonos a explorar cómo estamos por dentro; según ella:
“Estar bien con uno mismo significa que me conozco, que me comprendo porque comprender me alivia… que soy capaz de aceptar lo que tengo, aceptar mis limitaciones, aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, aceptar que he cometido errores, aceptar que soy imperfecto en parcela de mi vida y, por otro lado, decidir superar aquello que me duele, que me hiere, que llevo enquistado en mi vida, aprender a superar traumas, sufrimientos… Necesito identificar primero quien soy yo, cómo es mi forma de ser… para poder llegar a ser una persona vitamina (Aprendemos Juntos, 2024).”
Esta herramienta de autoconocimiento tiene que ver con nuestra identidad, con la esencia de nuestro ser y, es el resultado de un el proceso reflexivo mediante el cual la persona adquiere noción de sí misma, de sus cualidades y características a través de un ejercicio constante que comienza por intentar dar respuestas a las preguntas existenciales de: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? Y ¿hacia dónde voy? Se desarrolla, fundamentalmente, a partir de 4 fases:
- Autobservación: Implica el reconocimiento de nosotros mismos, de nuestras conductas, de nuestras actitudes y de las circunstancias que nos rodean. Pasa por la observación de nuestra apariencia física así como de nuestro mundo interior.
- Autopercepción: Es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos como individuos con un conjunto de cualidades y características diferenciadoras respecto a los otros individuos. Se trata de una interpretación subjetiva de lo que somos en relación con los otros.
- Memoria autobiográfica: Hace referencia a los contenidos de nuestra historia personal y familiar, con sus aspectos positivos como los no positivos.
- Autoaceptación: Supone la capacidad de aceptarse tal cual es; se constituye en la base del amor propio y de la sana autoestima.
Se trata de un camino que, para muchos, puede resultar desafíante, por lo que resulta conveniente transitarlo al lado de un acompañante que nos ayude a confrontar todas aquellas creencias arcaicas que ensombrecen este autoconcepto; en el contexto de un espacio lo suficientemente seguro para poder poder abrir nuestra mente y corazón, repetando los ritmos necesarios para alcanzar este objetivo.
En síntesis, esta celebración sobre el día mundial de la salud mental podría ser una linda oportunidad para repensar la noción que tenemos sobre la salud y de cómo nos relacionamos con ella; puede que no sea estrictamente necesario estar en una situación de vulnerabilidad para voltear a mirarla, quizás sólo baste una pequeña dosis de curiosidad para explorar nuestro estado de bienestar, siendo el autoconomiento una herramienta últil para este proceso; dice Tao Te Ching «Conocer a otros es inteligencia, conocerse a sí mismos es sabiduría. Manejar a otros es fuerza, manejarse a sí mismos es verdadero poder».

