No es sólo lo que nos pasa sino como respondemos a ello

Hace unas semanas me encontré con una frase de Epicteto (influyente filósofo griego estoico de entre el 50 – 135 d.C.) que cambió mi forma de responder a los desafíos de cada día: “no sólo son las cosas las que nos perturban, sino nuestros juicios sobre las cosas”.   

Antes de continuar, permíteme advertir que no se trata de una verdad absoluta sino de una que puede ayudarnos a reflexionar sobre la existencia humana; es una idea que, a pesar de ser tan antigua, está estrechamente relacionada con las investigaciones más recientes dentro del ámbito de la salud mental como de la neurociencia aplicada. Por ende, conviene que esta máxima sea intimada con cautela para evitar la tendencia a minimizar lo que te sucede a ti o a otras personas, sobre todo, si se trata de circunstancias difíciles o de desborde psicoemocional que causan malestar clínicamente significativo. 

De acuerdo con la neurociencia moderna (citado por Rojas, 2025) cuando algo sucede en tu vida tu cerebro no procesa la realidad objetiva sino la interpretación de esa realidad filtrada por tus experiencias pasadas, por las creencias que posees de ti mism@ como de tu contexto. De tal modo que el estado de tu Sistema Nervioso, en ese momento, concretamente tu amígdala simplemente actúa como un detector de amenazas ya que su trabajo es mantenerte a salvo, pero aquí precisamente está el problema: no distingue entre una amenaza real y una amenaza percibida (o sesgada de interpretación subjetiva). 

Para tu amígdala que tu pareja llegue tarde a casa sin avisar puede ser tan peligroso como encontrarte con un león porque tu mente puede interpretar ese retraso como abandono, rechazo o pérdida de control o te envía una alarma de algo malo ha pasado algo; tu amígdala se activa en ese instante e inunda a tu cuerpo de cortisol (la hormona del estrés), tu corazón se acelera y tu ritmo respiratorio se ve comprometido; también es probable de que tu mente se haya llenado de pensamientos catastróficos siendo imposible pensar con claridad, en consecuencia, te impida ver el evento como realmente es: un retraso.

Veamos otro ejemplo: María, de 48 años de edad, directiva en una empresa de seguros, cuenta que su jefe había criticado un proyecto suyo delante de todo el equipo; con los ojos llenos de lágrimas expresa que se siente fracasada, que no vale y que su esfuerzo no sirvió para nada. Su acompañante le pide que, por un momento, cierre sus ojos y le describa exactamente lo sucedido; esto fue lo que dijo: “mi jefe comentó que el proyecto necesitaba ajustes antes de presentarlo a la junta directiva”, no dijo que ella fuera mala profesional ni cuestionó su valor, simplemente, señaló que algo necesitaba modificarse, sin embargo, en su mente, María había dilucidado que ella era un fracaso, no era valiosa ni suficiente. Su cerebro interpretó el evento en base al filtro que tenía disponible: sus heridas emocionales no resueltas. Y es que, al explorar sobre su historia, nos encontramos con que la paciente fue educada por un padre exigente que nunca estuvo satisfecho con sus logros. 

Para PHI, esta historia de María puede explicarse desde el “Guion de vida”, que las personas asimilamos en la infancia y configura la manera en como pensamos, canalizamos las emociones y nos disponemos a actuar de una manera determinado. 

Así, podemos concluir que los modos en cómo respondemos a las situaciones del día a día, tienen que ver la interpretación que hacemos de ellas y no sólo con el evento en sí mismo.   La máxima de Epicteto, además de ayudarnos a entender este asunto, nos permite caer en cuenta de que si bien, en la mayoría de los casos, no tenemos control sobre lo que nos sucede, pero, en la mayoría de los casos, sí que podemos elegir entre diversos caminos de respuesta a ese estímulo o evento que nos intercepta, por ejemplo, buscando ayuda profesional pertinente. 

En el Instituto PHI Internacional, tenemos a tu disposición un staff de terapeutas, altamente capacitados que pueden acompañarte en este camino, hacia la plenitud de vida que necesitas. Por medio del siguiente link elije al que mejor se ajuste a tus intereses: https://institutophi.com/terapia/.   

Para finalizar, te invito a tomar en consideración 5 consejos prácticos que podrían serte de utilidad en escenarios iguales o parecidos a los expuestos: 

  1. Procura conectar con la calma, a través de ejercicios de respiración profunda.
  2. Concentra tu atención en las posibles soluciones más que en el problema en sí.  
  3. Intenta identificar lo que podría ser una interpretación distorsionada sobre el suceso y reemplázala por una interpretación más ajustada a la realidad, haciéndote consciente de que no puedes controlar lo que tu pareja dice, lo que tu jefe hace o la vida te presenta, pero sí puedes elegir, con práctica y constancia, la historia que te cuentas sobre esos acontecimientos; esto no es pensamiento positivo superficial sino entrenamiento neurológico profundo.
  4. Se amable y paciente contigo mism@ si no logras estos objetivos a la primera. No olvides que la solución, usualmente, pasa por un proceso de aciertos y desaciertos.  
  5. Por último y no menos importante, atrévete a pedir ayuda; está bien no poder con todo. 

¡Un abrazo! 

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